Los diques y terraplenes de control de arena sirven de barreras vitales contra la erosión del agua de mar y la acumulación de arena y limo, y protegen la ecología y las infraestructuras de las zonas costeras; la calidad de su construcción repercute directamente en la seguridad de las vidas y los bienes de las comunidades costeras. Los materiales de protección tradicionales son susceptibles a la corrosión por el agua de mar y a la abrasión por el viento y la arena, lo que se traduce en elevados costes de mantenimiento. En cambio, las tablestacas de plástico-acero, como nuevo tipo de material compuesto ecológico, se han convertido en una opción ideal para la construcción de diques y terraplenes de control de arena debido a su excelente resistencia a la corrosión y a los impactos.
Desde el punto de vista de la construcción, las tablestacas de plástico y acero son ligeras y cómodas, ya que sólo pesan una sexta parte que las tablestacas de acero tradicionales. No requieren grandes equipos pesados y pueden montarse e instalarse rápidamente, lo que acorta considerablemente los plazos de construcción y reduce la dificultad de la construcción en alta mar. El proceso de construcción es silencioso y con pocas vibraciones, sin contaminación por metales pesados, y no daña el ecosistema marino circundante, lo que se ajusta a las necesidades de conservación ecológica del litoral y de infraestructuras verdes.
En comparación con los materiales tradicionales, las tablestacas de plástico-acero ofrecen unos costes generales más bajos y requieren un mantenimiento mínimo. Sus especificaciones pueden adaptarse con flexibilidad a los requisitos de diseño de diques y terraplenes para el control de la arena, satisfaciendo las necesidades de ingeniería en diversas condiciones de viento y oleaje y entornos geológicos. En la actualidad, las tablestacas de acero y plástico se utilizan ampliamente en el refuerzo de diques costeros, la construcción de terraplenes para el control de la arena y proyectos de protección costera. Gracias a su eficacia, durabilidad y respeto por el medio ambiente, constituyen una barrera ecológica sólida y fiable para las regiones costeras.